lunes, 15 de abril de 2013

Capítulo 5: Un Cambio A Mejor

Veo como el tiempo discurre detenidamente entre Alex y yo. Y como el se aleja de mí. Confío en mis amigas más que en nada en estos momentos.


Ya es jueves ocho de Abril. Me levanto de la cama y voy a mis clases, como cada día. Veo a Ale con Liam, tan felices como siempre. A Nick con Nat, a Ián con Nicole, a Poppy con Justin, a RoRo con un chico nuevo de mi clase que se llama Juan. Es de Argentina, como ella. Polina tontea con un primo de Ián que se llama Harry. Más y más parejas felices a mi alrededor. ¿La que más destaca? Probablemente la de Liam y Alejandra. Hace poco pasaron unas vacaciones en Malibú con sus respectivas familias.

 Alex empezó a salir con Ashley y desde aquello ella y yo nos hemos peleado tres veces, hasta un día llegar a tirarnos del pelos y ganarnos una buena expulsión. Yo he llegado a tontear con Brandon, aunque nada del otro mundo. Tampoco pretendo fastidiar nuestra amistad. Sonrío al ir a Ballet, me encuentro a Sarah, Chris, Nicki... y más chicas que me apollan cada día. 

Llego a casa y siempre lo mismo, pero hoy es ocho de Abril. Es importante. Hago las maletas, me voy a Irlanda un mes entero de intercambio. Solo voy con Alejandra, Polina, Liam y Brandon. Cada uno de los otros se queda por su pareja, una pérdida de tiempo, pienso yo. Los únicos que van juntos son Liam y Alejandra. Supongo que pasaré mi intercambio con Polina. A Nat no le dejan ir porque tiene que estudiar aquí, sus padres son muy duros con ella. Alex no sé si va, tampoco hablo con el, llegamos al punto de borrarnos del WhatsApp y dejarnos de hablarnos. Pero era mi compañero de mesa es tantas asignaturas que siempre acabábamos hablando. 

Meto mis sudaderas abrigadas, mis gorros y mis pantalones. Convers, Vans y hunters de todos los colores. ¡Ya está todo! Llamo a Alejandra por teléfono para ver como va, son las siete menos veinticinco y a las once tenemos que estar en el aeropuerto.

-Eh! Ale!, ¿ya hiciste la maleta?- Le digo mientras me siento encima de la mía para cerrarla.

-No.- Dice sollozando.- Liam está malo y acabo de llegar a casa, él no va al viaje.- Me comunica entre llantos.

-Tranquilizate, ¿va? Estaremos juntas.- Le prometo segura de mí misma.

-Te quiero, Soph.- Dice mientras termina de sollozar.

-Y yo, Ale, mucho.- Le digo satisfecha al ver que mi maleta ha cerrado.- ¡Cerro!- Exclamo gritando.

Ella comienza a reír y tiene que colgar para poder llegar a tiempo. A los cuatro nos lleva mi madre. Oigo el timbre y me asomo a las escaleras, Nat y Nicole.

-Eh Soph!- Me dice Nic corriendo hacia las escaleras.- Toma esto, es un collar. Recuerdame allí, ¿vale?- Dice con lágrimas en los ojos.- Nic no es de llorar, es más de reírse.

-No te voy a olvidar, lo sabes. Nunca.- Digo sonriendo a la vez que le abrazo. Abro el collar veo un corazon que se abre y aparece una foto de las nuestras. Me lo cuelgo del cuello y lo apreto con fuerza.- Mi norte, mi soporte, Inmejorable.- Digo abrazandola de nuevo.

Ella sonríe y le hace un gesto a Nat, ella sube las escaleras y me abraza. Me entrega un álbum rosa.

-Toma.- No es material, son recuerdos.

Lo abro con cuidado cada foto comentada. Fotos con pintura en mi garaje, risas y noches en vela. Comienzo a derramar lágrimas por mis ojos. Les abrazo muy fuerte. No las quiero perder. Entonces la puerta se abre con un grito de "HEEEY!! IS POPPYYYYY!!!" Ella tan loca como siempre. Sube corriendo y me entrega una caja. 

-¿Más regalos?- Digo llorando.

-Ábrelo y calla.- Me dice sujetándome el álbum de Nat.

Lo abro, ¿cómo no? Las Supras moradas idénticas a las suyas. Tan moradas tan supra. Comienzo a llorar y a sonreír y las vuelvo a abrazar. ¿Qué haría yo sin ellas?

-Bueno son las ocho y cuarto, ¿no querrás llegar tarde? ¿verdad?- Dice Nat.

-Si es verdad, Jus me espera aquí al lado.- Dice Pop eufórica.

-Nos vamos, recuérdanos, te queremos mucho.- Dicen a la vez que nos abrazmos.

-Nunca, y yo más, os escribiré mucho.- Exclamo mientras nos lanzamos besos hasta que desaparecen por la puerta de casa. 

Abrazo con cariño el álbum y mis Supras. Cojo y me las pongo con una chaqueta negra, la camiseta morada y los vaqueros. Agarro mi bolso y meto el maquillaje y demás. Bien...Pienso. Todo ahora sí que sí. Llamo a Alejandra por décima vez.

-¿Qué pasa? Estoy acabando.- Dice alterada.

-Nos vamos en una hora, date prisa.- Digo terminando de alisarme el pelo.

-Sisisisisis.- Contesta cuando veo que se agita aún más.

A la media hora bajo con la maleta, ya tengo el dinero y el bolso listo.

-Estas guapísima, Soph. Te haces grande.- Dice mi madre abrazándome.

Mi padre y ella se han separado, desde lo de mi hermana todo cambió mucho, ella está en España. No quiere saber nada de Canadá, ni mucho menos de Vancouver. Le comprendo. De vez en cuando vamos de viaje allí, necesitamos ver a esa loca a la que tanto quiero. El teléfono comienza a sonar. Mi madre se despega de mí y contesto.

-¿Si?- Digo esperando respuesta

-¡Soph! ¿Qué tal? ¿Te vas ya? Buen viaje, te quiero, que lo sepas, te echo de menos.- Una voz alterada y muy familiar me grita todo eso rápidamente. Molly.

-Te echo de menos, enana.- Le tartamudeo mientras sollozo.

-Y yo, fea, te veo en un mes y una semana que iré allí.- Eso me hace sacar una sonrísa.- Ahora te dejo que tienes que coger un avión. Papá te quiere, Soph, también te echa de menos y quiere que estés bien. Sonrío también al oír que mi padre se sigue preocupando por mi, pese a que ya casi ni nos hablemos. 

Corta la llamada antes de poder pronunciar ni una palabra. Salimos de casa y ya están esperándonos, Alejandra, Polina y Brandon. Entramos en el coche.

-¡Rumbo Irlanda!- Gritamos y mi madre comienza a reír. Nunca le había visto así desde la separación de papá y de mi hermana.

Llegamos al aeropuerto, controles, despedidas, llantos y una nueva aventura. Entramos al avión. Estamos prácticamente juntos. Pero a mi derecha está vacío. Transcurren tres minutos hasta que el sitio se ocupa. 

No me gusta mi acompañante, al que yo tampoco le gusto.

Capítulo 4: De Mal A Peor

Veo a mi hermana tirada en el suelo de la antigua casa de los Smith, está llorando y con el vestido rajado de arriba a bajo como si de un ataque de un León se tratase. Rompo a llorar pero me doy cuenta de que ella sigue allí y que el que la metió aquí podría volver en cualquier momento. Le cojo del brazo y ella se mueve rápido y sale de la casa. Nat está en estado de shock

-Vamos Nat, muévete.- Le digo llorando.

Ella reacciona al tiempo y sale de la casa. En el camino mi hermana me comienza a contar lo sucedido. Sus ojos negros carbón están fuera de sí.

-Estaba en el bar a las siete y media y quería llegar a casa temprano, había ido con Josh y él me dijo de ir a su casa, me echó algo en la bebida y no recuerdo nada más. Sólo se que me desperté tirada en el suelo completamente desnuda y al rato encontré mi vestido y mi ropa interior con una nota de él que ponía: Eh, nena, me he ido, igual no llegas a leer esto. Pero bueno que estas encerrada y que no intentes escapar. Has estado muy bien. - Termina de leer la nota con lágrimas en los ojos, y yo también.- Sólo se me ocurrió enviarte WhatsApps, Soph. Pero no contestabas.- Dice abrazándome.

No contesto y Nat tampoco. Veo como mi mejor amiga solloza por lo bajo, ella no es de llorar aunque yo sí. Abrazo a mi hermana con fuerza, sé que lo necesita. Llegamos a casa y veo a mi madre igual que como la dejamos hace una hora. Sonríe al ver a Molly pero su gesto cambia al ver como viene. 

-Mi pequeña... ¿qué te han echo?- Dice mi madre acercándose lentamente.

-Mamá, déjala, no ha tenido un buen día. Mañana te lo contará ella sólo necesita descansar.- Le digo mientras le doy un beso en la mejilla y subo a Molly a su habitación.

Por el ruido mi madre se ha ido a dormir, y de mi padre no sé nada. Arropo a mi hermana y me cuenta todo aún más detalladamente. Noto como cada punzada de dolor recorre cada parte de mi cuerpo al imaginarme a mi hermana en esas circunstancias. Se acerca a mí lentamente.

-Soph.- Me dice al oído como una niña que le pide algo a su hermana en total secreto.

-Dime Moll.- Le contesto de la misma manera para seguirle el juego.

-Prométeme que me vas a ayudar y que ahora me vas a dejar sola. Lo necesito.- Me dice abrazándome.

-No lo dudes, enana. Cualquier cosa me hablar por Whats y vengo.- Le digo a la vez que le doy un beso en la frente y salgo de la habitación.

Nada más salir de su tan rosa y estridente habitación y antes de entrar a la mía comienzo a oír sus llantos. Tan bajo como puede hacerlos. Entro en mi habitación antes de cualquier impulso me obligue a entrar allí o ir a buscar al cabrón que le hizo eso.

-¿Qué pasó?- Dice Polina nerviosa y con acento de su país. Polonia. Siempre me hizo gracia como habla, y también como habla Nicole y Poppy. Ellas son hermanas y vinieron de Australia hará dos años, son algo así como mis primas, pero es difícil de explicar. 

-La han violado.- Contesto con lágrimas en los ojos.- O por lo menos eso aparenta su cuerpo.- Digo sentándome en la cama.

-¡Dios! ¡Que hijo de puta!- Exclama Alejandra sin poder alterarse como de costumbre.

Natalie sigue en estado de shock esto le ha afectado demasiado, su cara está pálida y sigue muy quieta. Pol empieza a hablar en polaco diciendo todo tipos de tacos. Y yo simplemente me tumbo en la cama, abrazada a mis amigas e intentado dormir sin llorar.

Al día siguiente todo está muy tranquilo, me despierto y veo a mi hermana entre Nat y yo. Se agarra a mi como su última esperanza. Despierto a todas y cada una de mis amigas: Pol, Ale, Nat y RoRo. Mi hermana se despierta me da un beso y vuelve a su cuarto. Al rato oigo el timbre. Bajo a abrir ya que mi madre sigue durmiendo y las chicas están desayunando. Abro la puerta y me encuentro con Alice, Poppy, Nicole e Ián. 

-¿Está bien? Nos hemos enterado hoy, nos despertamos y sonó el teléfono enseguida mi madre vino y nos lo contó.- Dice Poppy hablando tan rápido como siempre. La razón de su nombre tan poco inglés, es que su madre y la mía son Alemanas y es un nombre típico de allí. Por eso decimos que somos como "primas". 

-Está en su habitación, hoy tengo que ir a la policía. Esto no ha sido normal.- Digo triste.

-Eh, fea, ¿estás bien? Tienes que estar bien porque si no saco las escopetas y los rifes y ¡ui ui!- Comienza Nicole a decir riendo. 

Me saca una sonrisa, como siempre. Les abrazo y les invito a pasar. Mi madre se ha levantado y ha subido al cuarto de mi hermana. Supongo que se lo contará. Exacto, al poco tiempo sale vestida de allí con mi hermana de la mano. Me da un beso en la frente.

-Nos vamos a comisaría,¿vale?-Me dice ella a la vez que abre la puerta y mi hermana sale por ella.- Pasaoslo bien.- Dice cerrando la puerta de casa.

Cuento la historia y pasa lo mismo que la noche pasada, todo tipo de insultos. Me intento abstraer y desayunar. 

-Bueno,¿volvemos a la playa y así desconectas?- Dice Ián un poco más alegre que yo.

-Sí.- Contestan todos a la vez.- Te vendrá bien.- Dice Alejandra.- Ven o te rapto.- Contesta Polina con su tan gracioso acento.

Acepto y nos preparamos. Tan rápido como acabo miro el móvil y preparo los bocadillos. Todo listo. Bajamos a bajo y está la furgoneta hipster con los chicos dentro. Alex y Brandon hablan en bajo cuando entramos.

-Hii!- Digo al entrar.

Todos contestan sin mencionar el tema. Una hora y media de camino hasta allí. Una hora y media de camino que se me hace eterna.

Llegamos a la playa y la tarde se me pasa volando. Me dedico a jugar a las palas con Poppy, Nat y Nicole. Y a bañarme en el mar con mis amigas.

Justo antes de salir de entrar en la furgoneta otra vez, Alex me coge del brazo.

-Me gusta otra, y es tu amiga.- Dice el tan serio que puedo notar mi pulso.

-¿¡Qué?!- Exclamo gritando.

-Ash.- Contesta al irse.

Esa no es mi amiga, pienso hacia mi. Solo nos llevamos puntualmente. Y como sorpresa final tengo que verla llegar y no soltar a Alex. Él es mio, mejor dicho, él era mio.